¿Y
si amas hacerlo, pero no te dejan?...
Un día de cualquier mes, en cualquier año existió un pequeño pajarito al que le apodaban el cronista. Siempre andaba
metido en todo tipo de líos pues le gustaba saber cada detalle de cada suceso para después
contárselo a las otras criaturas de sus alrededores, creyendo siempre que las
mentiras y el ocultar cosas era lo peor
que le podía hacer a cualquier ser vivo. Creció pensando que podía preguntar y
que se le contestaría solo con la verdad, que podía averiguar paso a paso cada cosa y tener la evidencia de todo lo que descubría,
pero sobre todo pensó que a todos les gustaba que la verdad saliera a la luz.
Llego un buen día en que sus
historias ya no les eran tan placenteras a ciertas criaturas, sus vecinos
comenzaban a incomodarse, cierto día en que el pajarito tenía una gran historia que
contar, una criatura le regalo unos gusanos y le pidió que no contará su
historia, explicándole que si le hacía caso él le regalaría una porción
abundante; el pajarito después de mucho dudar pensando en todas sus carencias,
y en lo mucho que le ayudaría considero que tal vez podía aceptar y no contar
la historia, creyendo que sería solo una vez.
La historia se corrió con esas
criaturas que estaban bastante incomodas,
entonces cada una de ellas comenzó a ofrecerle cosas al pajarito, pasando
así meses, hasta que una mañana se encontró con una grandiosa historia que
quería contar, y decidió empezar a platicarla, cuando se dirigía a su nido por
la noche una de esas criaturas se acercó y lo amenazó con hacerle daño a su
familia, mientras el pajarito pensaba bien las cosas, recibió una segunda
visita de otro repugnante individuo, pero
este en particular le lastimo una de sus alas, gritándole después que si volvía
a abrir su pico ya no serían las alas las que le lastimaría. Pasaron meses en
que el pajarito tenía miedo, pero no podía dejar de contar y de investigar, era
parte fundamental de su vida; decidió hacer su última historia, donde él sería él
protagonista y quienes lo atacaron los malos del cuento. Comenzó a difundir su
historia y al final se despedía de cada uno de los que le escuchaban.
Su lugar lo comenzaron a ocupar
todo tipo de animalitos que decían lo que podían y lo que les contaban aquello que
siempre estuvieron incomodos, y si alguno de estos animalitos quería hacer un
verdadero labor lo hacían callar o simplemente nadie volvía a saber de él.
Periodistas...
Cuando comenzamos a conocer, a
informarnos creemos que la tarea primordial de un periodista moderno es la de
informar, interpretar pero sobre todo el guiar a los que
conformamos esta
sociedad par que entienda lo que realmente está pasando y después pueda hacerse
su propio criterio. Pero conforme entendemos y participamos en la realidad, nos
damos cuenta que todo aquello que pensábamos estaba casi por completo erróneo,
en realidad lo que creemos que es.
Señala Avilés al respecto:
“…la tarea primordial del periodismo moderno (…)
es la superficie de una profunda y por demás compleja relación social en la que
los medios de comunicación tienen el doble papel de ser unidades de producción
y reproductores de la ideología imperante…”
Hoy la función del periodismo
es primero la política, después la política, y así sucesivamente, y ya por último
tenemos al ciudadano. Muchos coincidimos que la objetividad y la imparcialidad periodística
no tienen cabida. Avilés (2015) “…como
coinciden Carlos Marín y Vicente Leñero o, más concretamente, Julio Scherer y
Manuel Buendía al señalar que el periodismo es, por sobre todo, una forma de
hacer política…”
El periodismo escrito en
México se ha caracterizado por que desde sus inicios ha tenido y mantenido una
relación y dialogo con el poder, dejando de lado a la sociedad. Hoy esta
situación no puede ni mucho menos debe continuar.
Avilés
(2015) “Los medios de comunicación son (…) como la expresión deformada de una
"realidad" representada (…) en ellos se proyectan miles de (…) discursos
fragmentados, distorsionados y sobre todo intencionados de lo que acontece, o
de lo que se quiere provocar o legitimar, en la realidad social…”
Es un hecho que el periodismo
ha dejado de tener esas características que lo conformaban como una profesión
digna, que recorre un tortuoso camino para que los demás vislumbren la realidad
sin tapujos ni filtros. Actualmente se hace notar la ausencia de ese espíritu
crítico, por un pobre análisis de fondo y sobre todo por estar dirigido al
gobierno o a los líderes de opinión y en muy escasas ocasiones a la sociedad
civil en su conjunto.
Es triste pensar que dese sus
inicios esto se ha visto y mantenido de tal manera, pero es más azorante darse
cuenta que tal vez nuca cambie.
Avilés
(2015) “la prensa nació sujeta, el poder la secuestró y ella no ofreció mayor
resistencia (...) la prensa nacional ha estado subordinada al Estado (…) de
entonces a nuestros días, no cabe duda que la libertad de expresión en México
se ha abierto paso y lo sigue haciendo. El problema es que el papel represor
que antes ejercía el Estado es ahora detentado por los dueños y directivos de
los medios de comunicación. Son ellos los nuevos censores. La libertad de
expresión está en sus manos y por tanto es la lucha de sus respectivos y muy
particulares intereses en turno la que determina y orienta los destinos de
nuestro futuro como nación. En consecuencia, mientras no se dé fin a la
censura, sea estatal o de quienes tutelan los medios, en tanto no se encuentre
garantizada la libre y responsable crítica periodística, nuestra sociedad no
podrá avanzar ni mucho menos aspirar a vivir en un régimen de verdadera
democracia…”
¿Quién auxilia a los
periodistas? ¿Con quién se acobijan?
El Estado Mexicano ha logrado
el control pleno de los medios, secuestró primero a la prensa escrita, y
después a los medios que iban surgiendo. A ello han contribuido la
“institucionalización” de la corrupción, la sujeción del periodismo al poder
político, la censura y la propia autocensura.
Se dice que los medios de
información colectivos se han convertido en "el Primer Poder" que
existe en nuestra sociedad. El periodismo mexicano ha pagado
muy caro los avances de la libertad de expresión; aquí un poco de historia:
§ Si nos
remontamos al régimen de López Mateos, recordaremos diversos casos de reclusión
de periodistas en Lecumberri.
§ Qué
decir del régimen diazordacista, pero a partir de la administración de Miguel
de la Madrid se desató una ola de asesinatos en contra de periodistas, baste
citar la muerte de Manuel Buendía. El gobierno salinista, por su parte,
desplegó una notoria hostilidad contra ciertos periodistas, Manú Dorbierer y
Raúl Cremoux, entre otros, a quienes se censuró en el periódico Excélsior.
A pesar de ello cinco grandes
momentos que los medios han registrado con especial intensidad.
§ 1968,
marcado por el movimiento estudiantil y la masacre del 2 de octubre.
§ 1988,
por la inquebrantable lucha democrática llevada a cabo por Cuauhtémoc Cárdenas
y Porfirio Muñoz Ledo y el fraude electoral a favor de Carlos Salinas de
Gortari.
§ 1994,
por ser escenario del primer gran debate entre partidos políticos: PRI, PAN y
PRD y coincidir con la aparición del EZLN y el fracaso del proyecto político-económico
de Salinas de Gortari.
§ 1997,
sobresaliente por el notable avance democrático que implicó el contundente
triunfo electoral de Cárdenas como Jefe de Gobierno del DF.
§ 2000, en
el que tuvo lugar el ascenso al poder del PAN, lo que dio término al ciclo de
setenta años de hegemonía unipartidista a cargo del PRI.
Ahora no es solamente el
estado quien “regula”, controla y censura a los medios, sino también los dueños
de los medios de comunicación. Un ejemplo muy básico es el control y censura
que aplican cuando se trata del partido y/o candidato que es de su preferencia,
entonces no permiten que se “dañe” su imagen, o al menos no por sus
trabajadores,
¿Qué tipo de prensa requiere
el México actual? Una prensa que esté dirigida a la sociedad civil, a los lectores,
no al poder. ¿Qué requiere el periodismo mexicano? Requiere de una nueva moral
periodística y de un código de ética.
Esto nos hace pensar a los
jóvenes que pensamos incursionar en un futuro no muy lejano en los medios, que
será aún más difícil nuestra profesión.
Avilés
(2015) “En México (…) el periodismo sufre un altísimo nivel de represión y
censura (…) el propio sistema para
controlar a los medios que
hoy en día no sólo involucran intereses políticos o
ideológicos, sino también económicos, particularmente vinculados con el
narcotráfico (…) al silenciamiento de las voces de quienes hacen periodismo en
aras de cumplir con su deber (…) En los comienzos de este siglo un buen número
de periodistas participaron en los acontecimientos revolucionarios y pagaron,
como cualesquiera otros mexicanos, su cuota de sangre. Algunos, porque eran a
la vez políticos y periodistas, otros porque perdieron la vida en el cumplimiento
de sus deberes profesionales (…) Es por ello que los medios deben participar
todavía con mayor fuerza (…) que el interés fundamental sea cada uno de los
mexicanos y no los partidos políticos y principalmente la presidencia de la
República (...) De lo contrario, los diarios seguirán teniendo menos lectores,
las formas más estúpidas de la televisión triunfarán, los programas
radiofónicos más enajenantes dominarán y de esta manera los medios no serán una
gran aportación al cambio democrático que desea una sociedad que ha padecido
por años la supeditación a un solo partido político y al autoritarismo
presidencial en turno. Y, lo más importante: en tanto no se acabe la censura y
quede una razonable e inteligente libertad de crítica a los personajes públicos
y a las situaciones que lo ameritan, no podremos avanzar como sociedad y menos
aún como nación.”
El panorama esta
ennegrecido totalmente en cuanto a ejercer el periodismo se trata, esto se hizo
notar más cuando Felipe Calderón comenzó la guerra contra el narcotráfico,
abrió aún más la caja de pandora propagando la violencia, el abuso, y un sinfín
de cosas más, al igual que cambio la forma como la sociedad ve al mismo
periodista.
De acuerdo con
la Declaración de Principios sobre Libertad de Expresión de la
“el asesinato, secuestro, intimidación y
amenaza a los comunicadores sociales, así como la destrucción material de los
medios de comunicación, viola los derechos fundamentales de las personas y
coarta severamente la libertad de expresión”.
Lo anterior mencionado ocurre en México y
en realidad nada se soluciona, cada caso continúa impune. Es verdad que cuando
ocurre un agravio de este tipo, por oficio, los funcionarios abren una
averiguación previa, pero la mayoría no concluye. Nadie sigue la investigación.
No hay indicios, ni detenidos, ni presuntos responsables. Nada. Aunado a esto,
los reporteros siguen recibiendo afrentas de diversa índole en todo el
territorio. Lo más grave es que el 53 por ciento de estas agresiones han sido
cometidas por funcionarios públicos y el 3.73 por ciento se le atribuyen a la
delincuencia organizada.
Esperemos que en algún momento
las cosas mejoren, que la corrupción, los trabajos por abajo del agua, y todas
aquellas cosas que nos afectan como sociedad puedan ser conocidos por la
sociedad, para que así sepamos realmente que es México.





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