domingo, 19 de abril de 2015

¡OH! Y AHORA ¿QUIÉN PODRÁ DEFENDERME?


¿Y si amas hacerlo, pero no te dejan?...
Un día de cualquier mes,  en cualquier año  existió un pequeño pajarito  al que le apodaban el cronista. Siempre andaba metido en todo tipo de líos pues le gustaba  saber cada detalle de cada suceso para después contárselo a las otras criaturas de sus alrededores, creyendo siempre que las mentiras y el ocultar cosas era  lo peor que le podía hacer a cualquier ser vivo. Creció pensando que podía preguntar y que se le contestaría solo con la verdad, que podía  averiguar paso a paso cada cosa y  tener la evidencia de todo lo que descubría, pero sobre todo pensó que a todos les gustaba que la verdad saliera a la luz.
Llego un buen día en que sus historias ya no les eran tan placenteras a ciertas criaturas, sus vecinos comenzaban a incomodarse, cierto día en que  el pajarito tenía una gran historia que contar, una criatura le regalo unos gusanos y le pidió que no contará su historia, explicándole que si le hacía caso él le regalaría una porción abundante; el pajarito después de mucho dudar pensando en todas sus carencias, y en lo mucho que le ayudaría considero que tal vez podía aceptar y no contar la historia, creyendo que sería solo una vez.
La historia se corrió con esas criaturas que estaban bastante incomodas,  entonces cada una de ellas comenzó a ofrecerle cosas al pajarito, pasando así meses, hasta que una mañana se encontró con una grandiosa historia que quería contar, y decidió empezar a platicarla, cuando se dirigía a su nido por la noche una de esas criaturas se acercó y lo amenazó con hacerle daño a su familia, mientras el pajarito pensaba bien las cosas, recibió una segunda visita de otro repugnante  individuo, pero este en particular le lastimo una de sus alas, gritándole después que si volvía a abrir su pico ya no serían las alas las que le lastimaría. Pasaron meses en que el pajarito tenía miedo, pero no podía dejar de contar y de investigar, era parte fundamental de su vida; decidió hacer su última historia, donde él sería él protagonista y quienes lo atacaron los malos del cuento. Comenzó a difundir su historia y al final se despedía de cada uno de los que le escuchaban.
Su lugar lo comenzaron a ocupar todo tipo de animalitos que decían lo que podían y lo que les contaban aquello que siempre estuvieron incomodos, y si alguno de estos animalitos quería hacer un verdadero labor lo hacían callar o simplemente nadie volvía a saber de él.
Periodistas...
Cuando comenzamos a conocer, a informarnos creemos que la tarea primordial de un periodista moderno es la de informar, interpretar pero sobre todo el guiar a los que
conformamos esta sociedad par que entienda lo que realmente está pasando y después pueda hacerse su propio criterio. Pero conforme entendemos y participamos en la realidad, nos damos cuenta que todo aquello que pensábamos estaba casi por completo erróneo, en realidad lo que creemos que es.
 Señala Avilés al respecto:
 “…la tarea primordial del periodismo moderno (…) es la superficie de una profunda y por demás compleja relación social en la que los medios de comunicación tienen el doble papel de ser unidades de producción y reproductores de la ideología imperante…”

Hoy la función del periodismo es primero la política, después la política, y así sucesivamente, y ya por último tenemos al ciudadano. Muchos coincidimos que la objetividad y la imparcialidad periodística no tienen cabida.  Avilés (2015) “…como coinciden Carlos Marín y Vicente Leñero o, más concretamente, Julio Scherer y Manuel Buendía al señalar que el periodismo es, por sobre todo, una forma de hacer política…”
El periodismo escrito en México se ha caracterizado por que desde sus inicios ha tenido y mantenido una relación y dialogo con el poder, dejando de lado a la sociedad. Hoy esta situación no puede ni mucho menos debe  continuar.
Avilés (2015) “Los medios de comunicación son (…) como la expresión deformada de una "realidad" representada (…) en ellos se proyectan miles de (…) discursos fragmentados, distorsionados y sobre todo intencionados de lo que acontece, o de lo que se quiere provocar o legitimar, en la realidad social…”
Es un hecho que el periodismo ha dejado de tener esas características que lo conformaban como una profesión digna, que recorre un tortuoso camino para que los demás vislumbren la realidad sin tapujos ni filtros. Actualmente se hace notar la ausencia de ese espíritu crítico, por un pobre análisis de fondo y sobre todo por estar dirigido al gobierno o a los líderes de opinión y en muy escasas ocasiones a la sociedad civil en su conjunto.
Es triste pensar que dese sus inicios esto se ha visto y mantenido de tal manera, pero es más azorante darse cuenta que tal vez nuca cambie.
Avilés (2015) “la prensa nació sujeta, el poder la secuestró y ella no ofreció mayor resistencia (...) la prensa nacional ha estado subordinada al Estado (…) de entonces a nuestros días, no cabe duda que la libertad de expresión en México se ha abierto paso y lo sigue haciendo. El problema es que el papel represor que antes ejercía el Estado es ahora detentado por los dueños y directivos de los medios de comunicación. Son ellos los nuevos censores. La libertad de expresión está en sus manos y por tanto es la lucha de sus respectivos y muy particulares intereses en turno la que determina y orienta los destinos de nuestro futuro como nación. En consecuencia, mientras no se dé fin a la censura, sea estatal o de quienes tutelan los medios, en tanto no se encuentre garantizada la libre y responsable crítica periodística, nuestra sociedad no podrá avanzar ni mucho menos aspirar a vivir en un régimen de verdadera democracia…”

¿Quién auxilia a los periodistas? ¿Con quién se acobijan?

El Estado Mexicano ha logrado el control pleno de los medios, secuestró primero a la prensa escrita, y después a los medios que iban surgiendo. A ello han contribuido la “institucionalización” de la corrupción, la sujeción del periodismo al poder político, la censura y la propia autocensura.
Se dice que los medios de información colectivos se han convertido en "el Primer Poder" que existe en nuestra sociedad. El periodismo mexicano ha pagado muy caro los avances de la libertad de expresión; aquí un poco de historia:
§  Si nos remontamos al régimen de López Mateos, recordaremos diversos casos de reclusión de periodistas en Lecumberri.
§  Qué decir del régimen diazordacista, pero a partir de la administración de Miguel de la Madrid se desató una ola de asesinatos en contra de periodistas, baste citar la muerte de Manuel Buendía. El gobierno salinista, por su parte, desplegó una notoria hostilidad contra ciertos periodistas, Manú Dorbierer y Raúl Cremoux, entre otros, a quienes se censuró en el periódico Excélsior.

A pesar de ello cinco grandes momentos que los medios han registrado con especial intensidad.
§  1968, marcado por el movimiento estudiantil y la masacre del 2 de octubre.
§  1988, por la inquebrantable lucha democrática llevada a cabo por Cuauhtémoc Cárdenas y Porfirio Muñoz Ledo y el fraude electoral a favor de Carlos Salinas de Gortari.
§  1994, por ser escenario del primer gran debate entre partidos políticos: PRI, PAN y PRD y coincidir con la aparición del EZLN y el fracaso del proyecto político-económico de Salinas de Gortari.
§  1997, sobresaliente por el notable avance democrático que implicó el contundente triunfo electoral de Cárdenas como Jefe de Gobierno del DF.
§  2000, en el que tuvo lugar el ascenso al poder del PAN, lo que dio término al ciclo de setenta años de hegemonía unipartidista a cargo del PRI.
Ahora no es solamente el estado quien “regula”, controla y censura a los medios, sino también los dueños de los medios de comunicación. Un ejemplo muy básico es el control y censura que aplican cuando se trata del partido y/o candidato que es de su preferencia, entonces no permiten que se “dañe” su imagen, o al menos no por sus trabajadores,
¿Qué tipo de prensa requiere el México actual? Una prensa que esté dirigida a la sociedad civil, a los lectores, no al poder. ¿Qué requiere el periodismo mexicano? Requiere de una nueva moral periodística y de un código de ética. 
Esto nos hace pensar a los jóvenes que pensamos incursionar en un futuro no muy lejano en los medios, que será aún más difícil nuestra profesión.
Avilés (2015) “En México (…) el periodismo sufre un altísimo nivel de represión y censura (…)  el propio sistema para controlar a los medios que
hoy en día no sólo involucran intereses políticos o ideológicos, sino también económicos, particularmente vinculados con el narcotráfico (…) al silenciamiento de las voces de quienes hacen periodismo en aras de cumplir con su deber (…) En los comienzos de este siglo un buen número de periodistas participaron en los acontecimientos revolucionarios y pagaron, como cualesquiera otros mexicanos, su cuota de sangre. Algunos, porque eran a la vez políticos y periodistas, otros porque perdieron la vida en el cumplimiento de sus deberes profesionales (…) Es por ello que los medios deben participar todavía con mayor fuerza (…) que el interés fundamental sea cada uno de los mexicanos y no los partidos políticos y principalmente la presidencia de la República (...) De lo contrario, los diarios seguirán teniendo menos lectores, las formas más estúpidas de la televisión triunfarán, los programas radiofónicos más enajenantes dominarán y de esta manera los medios no serán una gran aportación al cambio democrático que desea una sociedad que ha padecido por años la supeditación a un solo partido político y al autoritarismo presidencial en turno. Y, lo más importante: en tanto no se acabe la censura y quede una razonable e inteligente libertad de crítica a los personajes públicos y a las situaciones que lo ameritan, no podremos avanzar como sociedad y menos aún como nación.”
El panorama esta ennegrecido totalmente en cuanto a ejercer el periodismo se trata, esto se hizo notar más cuando Felipe Calderón comenzó la guerra contra el narcotráfico, abrió aún más la caja de pandora propagando la violencia, el abuso, y un sinfín de cosas más, al igual que cambio la forma como la sociedad ve al mismo periodista.
De acuerdo con la Declaración de Principios sobre Libertad de Expresión de la

             Comisión Interamericana de Derechos Humanos(CIDH):
     “el asesinato, secuestro, intimidación y amenaza a los comunicadores sociales, así como la destrucción material de los medios de comunicación, viola los derechos fundamentales de las personas y coarta severamente la libertad de expresión”.
Lo anterior mencionado ocurre en México y en realidad nada se soluciona, cada caso continúa impune. Es verdad que cuando ocurre un agravio de este tipo, por oficio, los funcionarios abren una averiguación previa, pero la mayoría no concluye. Nadie sigue la investigación. No hay indicios, ni detenidos, ni presuntos responsables. Nada. Aunado a esto, los reporteros siguen recibiendo afrentas de diversa índole en todo el territorio. Lo más grave es que el 53 por ciento de estas agresiones han sido cometidas por funcionarios públicos y el 3.73 por ciento se le atribuyen a la delincuencia organizada.

Esperemos que en algún momento las cosas mejoren, que la corrupción, los trabajos por abajo del agua, y todas aquellas cosas que nos afectan como sociedad puedan ser conocidos por la sociedad, para que así sepamos realmente que es México. 

No hay comentarios.:

Publicar un comentario