México, ni tan lindo ni mucho menos tan querido,
y no es porque su flora o su fauna nos disguste o porque su clima no sea de
nuestro agrado, sino por las mismas personas que lo habitan, a ¡pero no se me
alarmen!, claro que hay excepciones pero cuando a poder y sobre todo política
nos referimos ahí sí que no hay personas diferentes, o con una verdadera moral,
dispuestos a cumplir sus promesas.
En México tenemos muchos días festivos, muchos de
ellos son sin bases reales pero esa ya es otra historia; el día que nos falta
celebrar en nuestra nación es el de la mentira, y no hay que pensar mucho por
qué celebrar esto, una de esas razones serían todas las mentiras dichas por los
que en un momento fueron nuestros presidentes o quieren serlo.
Podría ser festejado cada 1 o 2 de septiembre,
que es cuando nos damos cuenta de aquello que ya sabíamos no cumplirían
nuestros gobernadores pero que preferimos hacernos tontos, y ese se debe nada
más y nada menos que al informe de gobierno.
En las últimas cinco décadas de discursos
presidenciales, si se revisan no ha habido ninguno en que la honestidad no sea
un asunto presumido.
Los presidentes tampoco han dudado en prometer el
fin de la pobreza. Todos han jurado el fin de la miseria al inicio de sus
mandatos. Datos del Banco Mundial y del Programa de las Naciones Unidas para el
Desarrollo publicados año tras año desmienten sexenios de discursos. En el 2014
más de la mitad de los mexicanos son pobres y más de 20 millones sufren hambre.
Siempre los problemas económicos han sido
tratados como consecuencia de perturbaciones internacionales y todo dato
presentado como un logro se ha presumido como resultado de la inteligencia de
quien lo presume (y representan).
El empleo es otro de los aspectos favoritos a la
hora de informar. El mismo CAM apunta que hoy el déficit de empleo en México
asciende a 34 millones de plazas. En consecuencia, 26 millones de mexicanos y
mexicanas de la Población Económicamente Activa (PEA) se ven obligados a
emplearse en la economía informal, donde no hay seguridad laboral ni horarios
establecidos y donde ni siquiera se tiene garantizado el pago. Otros ocho
millones de personas deambulan por las calles y navegan horas en internet en
busca de un trabajo que nunca encuentran.
En México, la educación formal dejó de ser una
garantía para la movilidad social: millones de estos desempleados son jóvenes
con formación técnica y/o universitaria, o hasta más; muchos de ellos
encuentran cabida laboral en la economía informal, o sencillamente no la
encuentran.
Recientemente, los fuegos artificiales a la hora
de presumir los logros se dedican al avance en materia de seguridad. Cada 1 de
diciembre, cada seis años, al inicio de un sexenio, bien se aplica el muy
mexicano refrán de que prometer no empobrece. Y claro que no: no se sabe de
ningún Presidente mexicano haya salido de Los Pinos con un peso de los que
tenía cuando entró.
Hablemos ahora un poco del voto, que como muchos
dicen es nuestra garantía al momento de que nuestras opiniones y necesidades se
tomen en cuenta y que nuestra palabra tenga valides.
“Cuando van a
haber elecciones mucho se habla de los candidatos. Qué si dijo tal cosa, qué si
no dijo la otra, pero, al parecer, hemos perdido de vista que los principales
protagonistas de cualquier elección somos nosotros: los votantes(...)
Lamentablemente todavía hay quiénes no se acostumbran a esta realidad y no
encuentran una razón de peso para ejercer este derecho y al mismo tiempo
cumplir con su obligación(...)
Los tiempos cambian, los candidatos cambian y
sin embargo estas actitudes se siguen presentando elección tras elección(...)
Creo que todo el problema está en la forma en que vemos nuestro voto(...)
Olvidamos que la importancia del voto está en la acción que genera el sustantivo:
votar. Así de sencillo. Independientemente de las preferencias de cada quien el
voto es importante por ser voto. Por ejercerse. Porque algo tan sencillo como
marcar la boleta se transforma en uno de los pilares sobre los que nuestro
país, estado o municipio descansan. (Toledo, F. 2015,02, 27)
(…) De los
mexicanos que votan depende, primero, quiénes van a la Cámara y de éstos los
destinos político, económico y social de México, de sus instituciones, de los
demás órdenes de gobierno y de los mexicanos, DE TODOS…Por eso, qué importante
es el voto ciudadano y hacer uso de él de manera responsable y con autocrítica
(porque no todos los males que nos aquejan son por causa ajena), como también
hay que admitir con madurez que son más los que cumplen su altísima
responsabilidad pública de servir a la sociedad sin subestimar el alto daño que
causan los que la incumplen y que es de muy alto costo –en todo sentido—que la
mayoría de los que tienen derecho a votar no lo hagan efectivo…(Navarro. E.
2015, 01,17)
Puede ser que el votar sea un
derecho que tenemos como ciudadanos que nos garantice que se cumplirán nuestros
deseos, y que nos otorgue un sin fin de beneficios más, si en la constitución
se ve hermoso y se escucha mucho mejor, pero todo mexicano sabe que las cosas
en la realidad no son de esta forma, estamos llenos de personas que al llegar
al poder y al tener contacto con grandes cantidades de dinero, se fueron
corrompiendo; es como en un juego, las reglas se establecen, pero depende de
los jugadores en cumplirlo o no, y nuestros políticos no son los jugadores más
apegados a las normas, además de que no solo ellos no cumplen con las reglas
sino que nosotros tampoco ayudamos a que se cumplas las reglas. En una ocasión
mientras charlaba con un conocido, hablábamos acerca del poder, del gobierno y
sobre todo de trabajar en el gobierno mismo, ya fuera ayudando a la campaña
política de uno o en cualquier puesto que involucrara estar girando en torno a
la política, entonces ésta persona me comentó que si tuviese la oportunidad de
tener un puesto en el mismo gobierno, el sabría que la única forma para avanzar
es “bajo el agua”, o sea que tendría que hacer “trabajos” para ayudar a los que
se lo piden, y de esta manera tener contactos, para en determinado momento que
los ocupara pedirles ayuda, y además que las mismas personas a las que ayudaría
sabrían que esta persona si les puede “ayudar, haciendo los trabajos” que
necesitan. Finalizó comentando un dicho muy común “Por eso Dios no le da alas a
los alacranes”.
“Hay que ir al boicot electoral, hay que darle
la espalda a las elecciones, hay que decirles no [a los políticos], hay que
exhibirlos en su corrupción y en sus redes de complicidad, dejándolos lo más
solos que puedan […] no estoy cuestionando el método electoral, estamos con
esto cuestionando a los jugadores, la mesa del juego está llena de criminales y
de tramposos y sentarse a jugar con ellos, aunque sea con un voto en blanco, es
legitimarlos”, criticó el poeta y activista durante el encuentro “La Iglesia
frente a la corrupción, la injusticia y la violencia en México”.(Javier Sicilia
Zardain, líder del Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad (MPJD) a 9 de
enero).
Opiniones:
Anónimo (30 años)
El voto es la manifestación de los ciudadanos, a partir de que es la
elección de sus representantes, acerca de la de las decisiones políticas en el
país. Estoy de acuerdo con el voto, porque es la única manera que tienen las
personas en manifestar que los gobierne cierta persona, estoy en desacuerdo, en
la forma que tienen las instituciones dicho los
partidos políticos, para
hacerse acreedores a dichos votos, en las prácticas que utilizan para que voten
por ellos, es en lo que no concuerdo.
Ha habido muchas personas que han dicho y han sostenido su dicho, que
existen los fraudes electorales, es decir que a pesar de que las personas van y
votan por una persona esos votos no sean respetados, el ejemplo más claro está
en la votación de Carlos salinas de Gortari, que todos dicen y coinciden que
las elecciones las ganó Cuauhtémoc Cárdenas, pero a parir de una falla en el
sistema de votaciones supuestamente se canceló, y volvió a iniciar y salió como
ganador, ese es un ejemplo entre muchos que hay en que no necesariamente se
respeta la decisión de la mayoría, y se en causa a la decisión de la mayoría de
los que se ponen de acuerdo y entre ellos dicen quienes son a los que les toca
ganar las elecciones a quienes más que les favorece el voto.
Anónimo (23 años)
Estoy de acuerdo con votar por que en sí porque así tenemos oportunidad
de elegir a nuestro candidatos y que ellos no se puedan elegir solos, ni que
otras personas los elijan, si no a que a nosotros nos da la opción de poder
elegir quien nos va a gobernar. Si tiene un beneficio votar, porque nos da la
oportunidad de elegir a nuestros propios candidatos. A veces si y a veces no se
respeta el voto, ya vez que todo mundo dice que muchas veces son manipuladoras
las elecciones, ese podría ser un chale pues no se está cumpliendo, pero un sí
podría ser que muchas veces por quien tu votaste da la casualidad que sí quedó
electo.
Anónimo (59
años)
El voto es la
manera democrática de elegir a los representantes, estoy de acuerdo con el cuándo
es una democracia bien hecha, pero no cuando hay tanta corrupción como aquí. En
la república
democrática cuando os representantes no son corruptos si funciona
el voto y si se respeta, pero aquí no funciona porque todos son corruptos.
Siempre he llevado a cabo el voto, por las propuestas que traen los
representantes, no por los partidos es por quien yo acudo a votar, y ahorita ya
no votaré pues los representantes que traen los partidos son todos corruptos y
todos son muy malos, de todos no se hace uno, todos ya han estado en otros
puestos públicos y ya han demostrado que o hacen nada por el pueblo. Toda la
gente debería dejar de votar, para que se dirán cuenta que el pueblo está harto
de tanta corrupción de que los gobernantes gobiernen para su provecho propio, y
no para el provecho del pueblo. Posiblemente se elegirían a un gobernador o
presidente según sea el caso, pero se darían cuenta de que el pueblo no está
conforme con los representantes que quieren imponer; a ahorita hay muchos
partidos y todos están por el dinero que les da el gobierno, y no por el pueblo
ni por el provecho del mismo, están para obtener poder, para hacerse de dinero
mal habido. Si el dinero del erario lo dedicaran a hacer algo por el interés
social, no estaríamos como estamos.
Podemos decir que
mientras no exista un verdadero cambio en la sociedad, en sus bases, comenzando
por la educación que las familias les dan a sus hijos, con lo que los maestros
les enseñen a diario a sus alumnos, con lo que la sociedad te pide que des y
que seas, no habrá una mejora en México. no es nuevo que nos han mentido, ni
que nos quieren seguir jugando el dedo
en la boca, ni mucho menos es algo nuevo saber que nosotros les damos la
oportunidad de que lo hagan, será el miedo a las represalias, el temor a que
solo unos quieran cambiar y otros no, la pereza de hacer las cosas de forma
ética y correctamente, será el conformismo, o tal vez el hecho de que al navegar
contra corriente los beneficios que nos
otorgan se nos serían retirados, o algunos otros factores más.
Recordemos que los
mismos partidos lo controlan todo, está bien existe un INE pero lo hicieron los
partidos, y lo crearon para protegerse entre ellos mismos, hicieron las reglas
para que les tocara más a los que son
los partido mayoritarios, si por ejemplo un partido de jóvenes se creara un, se designaría muy poco dinero, o
prácticamente nada, sin contar que los otros no les permitirían avanzar.
Continuando con el
mismo ejemplo, si los jóvenes hicieran un partido, si batallarían más, y si
habrían muchas dificultades, entre ellas estaría la probabilidad de que los
mismos dinosaurios políticos quisieran
organizarlos e instituirlos; pero los jóvenes no se ampararían en nadie, sino
que aprenderían en la marcha apoyándose de si mismos. Pero ésta hipótesis no
tiene cabida, o al menos no hasta el momento porque son muy pocos los que dejan
el miedo a un lado y el no puedo, para tomar un quiero un mejor lugar, y un
quiero destituir a los que ya están de más.








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