domingo, 1 de marzo de 2015

México despierta



México, ni tan lindo ni mucho menos tan querido, y no es porque su flora o su fauna nos disguste o porque su clima no sea de nuestro agrado, sino por las mismas personas que lo habitan, a ¡pero no se me alarmen!, claro que hay excepciones pero cuando a poder y sobre todo política nos referimos ahí sí que no hay personas diferentes, o con una verdadera moral, dispuestos a cumplir sus promesas.
En México tenemos muchos días festivos, muchos de ellos son sin bases reales pero esa ya es otra historia; el día que nos falta celebrar en nuestra nación es el de la mentira, y no hay que pensar mucho por qué celebrar esto, una de esas razones serían todas las mentiras dichas por los que en un momento fueron nuestros presidentes o quieren serlo.
Podría ser festejado cada 1 o 2 de septiembre, que es cuando nos damos cuenta de aquello que ya sabíamos no cumplirían nuestros gobernadores pero que preferimos hacernos tontos, y ese se debe nada más y nada menos que al informe de gobierno.
En las últimas cinco décadas de discursos presidenciales, si se revisan no ha habido ninguno en que la honestidad no sea un asunto presumido.
Los presidentes tampoco han dudado en prometer el fin de la pobreza. Todos han jurado el fin de la miseria al inicio de sus mandatos. Datos del Banco Mundial y del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo publicados año tras año desmienten sexenios de discursos. En el 2014 más de la mitad de los mexicanos son pobres y más de 20 millones sufren hambre.
Siempre los problemas económicos han sido tratados como consecuencia de perturbaciones internacionales y todo dato presentado como un logro se ha presumido como resultado de la inteligencia de quien lo presume (y representan).
El empleo es otro de los aspectos favoritos a la hora de informar. El mismo CAM apunta que hoy el déficit de empleo en México asciende a 34 millones de plazas. En consecuencia, 26 millones de mexicanos y mexicanas de la Población Económicamente Activa (PEA) se ven obligados a emplearse en la economía informal, donde no hay seguridad laboral ni horarios establecidos y donde ni siquiera se tiene garantizado el pago. Otros ocho millones de personas deambulan por las calles y navegan horas en internet en busca de un trabajo que nunca encuentran.
En México, la educación formal dejó de ser una garantía para la movilidad social: millones de estos desempleados son jóvenes con formación técnica y/o universitaria, o hasta más; muchos de ellos encuentran cabida laboral en la economía informal, o sencillamente no la encuentran.
Recientemente, los fuegos artificiales a la hora de presumir los logros se dedican al avance en materia de seguridad. Cada 1 de diciembre, cada seis años, al inicio de un sexenio, bien se aplica el muy mexicano refrán de que prometer no empobrece. Y claro que no: no se sabe de ningún Presidente mexicano haya salido de Los Pinos con un peso de los que tenía cuando entró.
Hablemos ahora un poco del voto, que como muchos dicen es nuestra garantía al momento de que nuestras opiniones y necesidades se tomen en cuenta y que nuestra palabra tenga valides.




Cuando van a haber elecciones mucho se habla de los candidatos. Qué si dijo tal cosa, qué si no dijo la otra, pero, al parecer, hemos perdido de vista que los principales protagonistas de cualquier elección somos nosotros: los votantes(...) Lamentablemente todavía hay quiénes no se acostumbran a esta realidad y no encuentran una razón de peso para ejercer este derecho y al mismo tiempo cumplir con su obligación(...)
Los tiempos cambian, los candidatos cambian y sin embargo estas actitudes se siguen presentando elección tras elección(...) Creo que todo el problema está en la forma en que vemos nuestro voto(...) Olvidamos que la importancia del voto está en la acción que genera el sustantivo: votar. Así de sencillo. Independientemente de las preferencias de cada quien el voto es importante por ser voto. Por ejercerse. Porque algo tan sencillo como marcar la boleta se transforma en uno de los pilares sobre los que nuestro país, estado o municipio descansan. (Toledo, F. 2015,02, 27)




(…) De los mexicanos que votan depende, primero, quiénes van a la Cámara y de éstos los destinos político, económico y social de México, de sus instituciones, de los demás órdenes de gobierno y de los mexicanos, DE TODOS…Por eso, qué importante es el voto ciudadano y hacer uso de él de manera responsable y con autocrítica (porque no todos los males que nos aquejan son por causa ajena), como también hay que admitir con madurez que son más los que cumplen su altísima responsabilidad pública de servir a la sociedad sin subestimar el alto daño que causan los que la incumplen y que es de muy alto costo –en todo sentido—que la mayoría de los que tienen derecho a votar no lo hagan efectivo…(Navarro. E. 2015, 01,17)

Puede ser que el votar sea un derecho que tenemos como ciudadanos que nos garantice que se cumplirán nuestros deseos, y que nos otorgue un sin fin de beneficios más, si en la constitución se ve hermoso y se escucha mucho mejor, pero todo mexicano sabe que las cosas en la realidad no son de esta forma, estamos llenos de personas que al llegar al poder y al tener contacto con grandes cantidades de dinero, se fueron corrompiendo; es como en un juego, las reglas se establecen, pero depende de los jugadores en cumplirlo o no, y nuestros políticos no son los jugadores más apegados a las normas, además de que no solo ellos no cumplen con las reglas sino que nosotros tampoco ayudamos a que se cumplas las reglas. En una ocasión mientras charlaba con un conocido, hablábamos acerca del poder, del gobierno y sobre todo de trabajar en el gobierno mismo, ya fuera ayudando a la campaña política de uno o en cualquier puesto que involucrara estar girando en torno a la política, entonces ésta persona me comentó que si tuviese la oportunidad de tener un puesto en el mismo gobierno, el sabría que la única forma para avanzar es “bajo el agua”, o sea que tendría que hacer “trabajos” para ayudar a los que se lo piden, y de esta manera tener contactos, para en determinado momento que los ocupara pedirles ayuda, y además que las mismas personas a las que ayudaría sabrían que esta persona si les puede “ayudar, haciendo los trabajos” que necesitan. Finalizó comentando un dicho muy común “Por eso Dios no le da alas a los alacranes”.


Hay que ir al boicot electoral, hay que darle la espalda a las elecciones, hay que decirles no [a los políticos], hay que exhibirlos en su corrupción y en sus redes de complicidad, dejándolos lo más solos que puedan […] no estoy cuestionando el método electoral, estamos con esto cuestionando a los jugadores, la mesa del juego está llena de criminales y de tramposos y sentarse a jugar con ellos, aunque sea con un voto en blanco, es legitimarlos”, criticó el poeta y activista durante el encuentro “La Iglesia frente a la corrupción, la injusticia y la violencia en México”.(Javier Sicilia Zardain, líder del Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad (MPJD) a 9 de enero).




Opiniones:


Anónimo (30 años)
El voto es la manifestación de los ciudadanos, a partir de que es la elección de sus representantes, acerca de la de las decisiones políticas en el país. Estoy de acuerdo con el voto, porque es la única manera que tienen las personas en manifestar que los gobierne cierta persona, estoy en desacuerdo, en la forma que tienen las instituciones dicho los
partidos políticos, para hacerse acreedores a dichos votos, en las prácticas que utilizan para que voten por ellos, es en lo que no concuerdo.
Ha habido muchas personas que han dicho y han sostenido su dicho, que existen los fraudes electorales, es decir que a pesar de que las personas van y votan por una persona esos votos no sean respetados, el ejemplo más claro está en la votación de Carlos salinas de Gortari, que todos dicen y coinciden que las elecciones las ganó Cuauhtémoc Cárdenas, pero a parir de una falla en el sistema de votaciones supuestamente se canceló, y volvió a iniciar y salió como ganador, ese es un ejemplo entre muchos que hay en que no necesariamente se respeta la decisión de la mayoría, y se en causa a la decisión de la mayoría de los que se ponen de acuerdo y entre ellos dicen quienes son a los que les toca ganar las elecciones a quienes más que les favorece el voto.


Anónimo (23 años)
Estoy de acuerdo con votar por que en sí porque así tenemos oportunidad de elegir a nuestro candidatos y que ellos no se puedan elegir solos, ni que otras personas los elijan, si no a que a nosotros nos da la opción de poder elegir quien nos va a gobernar. Si tiene un beneficio votar, porque nos da la oportunidad de elegir a nuestros propios candidatos. A veces si y a veces no se respeta el voto, ya vez que todo mundo dice que muchas veces son manipuladoras las elecciones, ese podría ser un chale pues no se está cumpliendo, pero un sí podría ser que muchas veces por quien tu votaste da la casualidad que sí quedó electo.


Anónimo (59 años)
El voto es la manera democrática de elegir a los representantes, estoy de acuerdo con el cuándo es una democracia bien hecha, pero no cuando hay tanta corrupción como aquí. En la república
democrática cuando os representantes no son corruptos si funciona el voto y si se respeta, pero aquí no funciona porque todos son corruptos. Siempre he llevado a cabo el voto, por las propuestas que traen los representantes, no por los partidos es por quien yo acudo a votar, y ahorita ya no votaré pues los representantes que traen los partidos son todos corruptos y todos son muy malos, de todos no se hace uno, todos ya han estado en otros puestos públicos y ya han demostrado que o hacen nada por el pueblo. Toda la gente debería dejar de votar, para que se dirán cuenta que el pueblo está harto de tanta corrupción de que los gobernantes gobiernen para su provecho propio, y no para el provecho del pueblo. Posiblemente se elegirían a un gobernador o presidente según sea el caso, pero se darían cuenta de que el pueblo no está conforme con los representantes que quieren imponer; a ahorita hay muchos partidos y todos están por el dinero que les da el gobierno, y no por el pueblo ni por el provecho del mismo, están para obtener poder, para hacerse de dinero mal habido. Si el dinero del erario lo dedicaran a hacer algo por el interés social, no estaríamos como estamos.  




Podemos decir que mientras no exista un verdadero cambio en la sociedad, en sus bases, comenzando por la educación que las familias les dan a sus hijos, con lo que los maestros les enseñen a diario a sus alumnos, con lo que la sociedad te pide que des y que seas, no habrá una mejora en México. no es nuevo que nos han mentido, ni que nos quieren seguir jugando  el dedo en la boca, ni mucho menos es algo nuevo saber que nosotros les damos la oportunidad de que lo hagan, será el miedo a las represalias, el temor a que solo unos quieran cambiar y otros no, la pereza de hacer las cosas de forma ética y correctamente, será el conformismo, o tal vez el hecho de que al navegar contra corriente los beneficios que nos  otorgan se nos serían retirados, o algunos otros factores más.

Recordemos que los mismos partidos lo controlan todo, está bien existe un INE pero lo hicieron los partidos, y lo crearon para protegerse entre ellos mismos, hicieron las reglas para que  les tocara más a los que son los partido mayoritarios, si por ejemplo un partido de jóvenes se  creara un, se designaría muy poco dinero, o prácticamente nada, sin contar que los otros no les permitirían avanzar.
Continuando con el mismo ejemplo, si los jóvenes hicieran un partido, si batallarían más, y si habrían muchas dificultades, entre ellas estaría la probabilidad de que los mismos  dinosaurios políticos quisieran organizarlos e instituirlos; pero los jóvenes no se ampararían en nadie, sino que aprenderían en la marcha apoyándose de si mismos. Pero ésta hipótesis no tiene cabida, o al menos no hasta el momento porque son muy pocos los que dejan el miedo a un lado y el no puedo, para tomar un quiero un mejor lugar, y un quiero destituir a los que ya están de más.




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