¡Flojito y cooperando mexicano!
México, ¡Hay nuestro país! Tal
vez no sería el mismo si no se hubieran dado todos los sucesos que conforman hoy
nuestra nación.
Si, muy cierto no sería para
nada igual, y es que los que tienen el poder quieren mantenernos a todos como
idiotas, sin dinero, con necesidades, con hambre, sin seguridad y sobre todo sin educación o mejor dicho con diplomas de
torpes e ignorantes; y eso es porque todo lo que nos ha dicho el gobierno nos
lo terminamos creyendo, cuando la gran mayoría es mentira; ¿Y se supone que somos capaces de razonar?
Hay muchas cosas que ocurren
y que no se vuelven historia oficial, porque al mismo gobierno no le conviene, como
un niño que lleva un recado a su madre, pero no le cuenta lo malo, sino que le
cuenta solo aquello que le conviene.
Muchos jóvenes aun en la
actualidad desconocen la verdadera historia, y viven con toda la sarta de idioteces
que los libros de textos que la SEC (Secretaría de Educación
y Cultura) “regala”.
Me entra un escalofrío de
solo pensar que toda nuestra historia es falsa, y que lo único que se ha
logrado es convertirnos en ciudadanos nacionalistas (una falsa nación, que ni
siquiera independiente es).
Independencia ¿historia real o mito?
Casi todos sabemos que el sábado 15 de
septiembre de 1810, a
las 11 de la noche, no ocurrió nada, absolutamente nada. El virreinato durmió
tranquilamente y en su mayor parte tuvo un plácido domingo 16. Los únicos
nerviosos fueron los conjurados de Querétaro. Pero el cura de Dolores, Miguel
Hidalgo y Costilla, no tañó la campana ni llamó “a coger gachupines” a las
estrafalarias 11 de la noche. Don Miguel, sensatamente, llamó a misa de siete o
de ocho porque era domingo y muchos rancheros llegaban de las cercanías para
cumplir el mandamiento de oír misa, y de paso ir al mercado, comprar y vender.
Una vez con el atrio lleno, el cura les
pidió que fueran por palos, machetes y lo que hallaren.
Así comenzó una revuelta que duró apenas 10 meses, no se extendió más allá del pequeño triángulo que forman Querétaro, Guadalajara y las cercanías de la ciudad de México, pero le enajenó a Hidalgo todas las simpatías de los independentistas a causa de su desbordado pillaje y sus crímenes contra no combatientes.
Los cabecillas de esa confusa asonada antes
del año ya habían sido detenidos, excomulgados (por el obispo independentista
Abad y Queipo, amigo de Hidalgo), fusilados, decapitados, y sus cabezas, la de
Miguel Hidalgo señaladamente, colgaban en jaulas de hierro en cada esquina de la Alhóndiga de Granaditas,
Guanajuato.
La independencia no llegaría hasta 10 años
después: el 27 de septiembre de 1821, sin disparar un tiro ni derramar sangre:
por un acuerdo entre el nuevo virrey, Juan O’Donojú, y las cabezas del ejército
insurgente, que también se habían aliado por un acuerdo, una negociación, no
por la derrota sangrienta de una de las partes. Hablaron y se dieron un abrazo
el rebelde Vicente Guerrero y el enviado por el virreinato a vencerlo, Agustín
de Iturbide… Sí, claro, en Acatempan, y al acuerdo lo llamamos El abrazo de
Acatempan, no la masacre, ni el triunfo o la derrota.
¿Pero y la independencia?, ¿qué pasa con ella?, muy sencillo: no hubo tal.
Mal, muy mal comienza un país que falsea su
acta de nacimiento misma. ¿De dónde sacamos, entonces, esa fiesta nacional, la
más importante de México? De dos casualidades:
·
.-Porfirio Díaz
cumplía años el 15 de septiembre, y por ese motivo dio en esa fecha, durante su
larga presidencia, una gran recepción nocturna en el Palacio Nacional a la
aristocracia y gente bien (a la que todavía no le daba por ser de “izquierda”),
cuerpo diplomático, alto clero y ministros. Abajo, en el Zócalo, se organizaba
una verbena popular con muchos cohetes y tacos para que también el pueblo bueno
celebrara el cumpleaños de su presidente vitalicio.
.-
En 1896,
Porfirio Díaz hizo llevar la vieja campana de la iglesia de Dolores, tañida por
Hidalgo para llamar a misa la mañana del 16 de septiembre, e instalarla sobre
el balcón central del Palacio Nacional. Terminada la instalación el día 14,
llegó el fandango por el cumpleaños presidencial el 15, y Porfirio Díaz, que
cada año salía a recibir la aclamación de su pueblo bueno, tuvo la ocurrencia
de repicar la campana histórica, quizá con la sola intención de indicar que
allí estaba y no se veía porque era de noche. Pero no gritó nada, al menos nada
que se recuerde.
Ya no se sabe bien que es lo correcto y que
lo incorrecto.
Una de las primeras propuestas serias de dar
independencia a las provincias americanas de España provino, en 1783, de un
español ilustrado y audaz: Pedro Pablo Abarca de Bolea, conde de Aranda, quien
expulsó de España a los jesuitas, por si algo le faltara. En un informe secreto
a Carlos III, el reformador rey de España, acerca de los recién independizados
Estados.
Se dice también que la independencia fue
promovida por los mismos españoles o descendientes de españoles, que radicaban
en la Nueva España,
para que no entrara en
¿Somos realmente independientes?
“ ´Mexicanos al grito de
guerra…´Coro del himno nacional mexicano que lo define
como hombre de batalla, lucha constante, libre pero sobre todo independiente. Ser
independientes implica libertad y autonomía, regirse bajo leyes y normas
propias no depender de terceros en ningún sector (social, económico y
político), es decir, prácticamente a dominarse así mismo con la premisa del
individualismo” . (Alfaro S., 2014 septiembre).
¿Somos realmente independientes,
desde el verdadero significado de auto gobernarnos bajo libertad? Como personas
en lo individual es innegable que toma tiempo y mayoría de edad para lograr una
independencia, pero cuando se habla de independencia como ciudadanos esto implica
más esfuerzos, pues el auto gobierno no es posible por las circunstancias de
gobierno que nos rigen. En tiempos de globalización como este es imposible ser
independientes pues dependemos de ese “mundo único” que ha generado una
dependencia que conecta al planeta por entero a través de los intercambios de
libre comercio y nuestra globalización bajo todos los contextos de la
vida humana.
Ahora
bien, muchos podrían decir que de igual manera si se dio una independencia,
dejando de lado toda la sarta de mentiras que nos cuentan y repiten hasta el cansancio, o que no importa que
seamos un mundo globalizado; en mi punto de vista no hay tal
independencia, y nunca la habrá, la tendremos como una utopia, basta tan solo
con mirar alrededor para darse cuenta de eso.Tú, mexicano, mira como nos tiene el gobierno, lo estúpidos que nos desea el presidente, sin contar lo “estúpido que él es”, los pactos (disque bajo el agua) que tiene con el narcotráfico, las muertes, las pequeñas empresas que cierran a causa de los monopolios que controlan, los bajos salarios que nos imponen, el miedo que nos infunden, los datos, cifras y cantidades del presupuesto que no se nos da a conocer realmente, la historia que no se cuenta, las reformas que se supone son para ayudarnos pero que terminan jodiendo cada vez más nuestro país y por ende a cada de nosotros, los medios que controlan nuestro pensamiento, las cortinillas de humo que tapan la verdad, los periodistas que reciben chayote, entre muchas cosas más. Todo esto nos deja conocer lo lejos que nos encontramos de la independencia y sobre todo de ser liebres




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