viernes, 20 de febrero de 2015

¡Flojito y cooperando mexicano!



¡Flojito y cooperando mexicano!



México, ¡Hay nuestro país! Tal vez no sería el mismo si no se hubieran dado todos los sucesos que conforman hoy nuestra nación.
Si, muy cierto no sería para nada igual, y es que los que tienen el poder quieren mantenernos a todos como idiotas, sin dinero, con necesidades, con hambre, sin seguridad y sobre todo  sin educación o mejor dicho con diplomas de torpes e ignorantes; y eso es porque todo lo que nos ha dicho el gobierno nos lo terminamos creyendo, cuando la gran mayoría es mentira;  ¿Y se supone que somos capaces de razonar?
Hay muchas cosas que ocurren y que no se vuelven historia oficial,  porque al mismo gobierno no le conviene, como un niño que lleva un recado a su madre, pero no le cuenta lo malo, sino que le cuenta solo aquello que le conviene.
Muchos jóvenes aun en la actualidad desconocen la verdadera historia, y viven con toda la sarta de idioteces que los libros de textos que la  SEC (Secretaría de Educación y Cultura)  “regala”.
Me entra un escalofrío de solo pensar que toda nuestra historia es falsa, y que lo único que se ha logrado es convertirnos en ciudadanos nacionalistas (una falsa nación, que ni siquiera independiente es).

Independencia  ¿historia real o mito?


Casi todos sabemos que el sábado 15 de septiembre de 1810, a las 11 de la noche, no ocurrió nada, absolutamente nada. El virreinato durmió tranquilamente y en su mayor parte tuvo un plácido domingo 16. Los únicos nerviosos fueron los conjurados de Querétaro. Pero el cura de Dolores, Miguel Hidalgo y Costilla, no tañó la campana ni llamó “a coger gachupines” a las estrafalarias 11 de la noche. Don Miguel, sensatamente, llamó a misa de siete o de ocho porque era domingo y muchos rancheros llegaban de las cercanías para cumplir el mandamiento de oír misa, y de paso ir al mercado, comprar y vender.
Una vez con el atrio lleno, el cura les pidió que fueran por palos, machetes y lo que hallaren.

Así comenzó una revuelta que duró apenas 10 meses, no se extendió más allá del pequeño triángulo que forman Querétaro, Guadalajara y las cercanías de la ciudad de México, pero le enajenó a Hidalgo todas las simpatías de los independentistas a causa de su desbordado pillaje y sus crímenes contra no combatientes.         
Los cabecillas de esa confusa asonada antes del año ya habían sido detenidos, excomulgados (por el obispo independentista Abad y Queipo, amigo de Hidalgo), fusilados, decapitados, y sus cabezas, la de Miguel Hidalgo señaladamente, colgaban en jaulas de hierro en cada esquina de la Alhóndiga de Granaditas, Guanajuato.
La independencia no llegaría hasta 10 años después: el 27 de septiembre de 1821, sin disparar un tiro ni derramar sangre: por un acuerdo entre el nuevo virrey, Juan O’Donojú, y las cabezas del ejército insurgente, que también se habían aliado por un acuerdo, una negociación, no por la derrota sangrienta de una de las partes. Hablaron y se dieron un abrazo el rebelde Vicente Guerrero y el enviado por el virreinato a vencerlo, Agustín de Iturbide… Sí, claro, en Acatempan, y al acuerdo lo llamamos El abrazo de Acatempan, no la masacre, ni el triunfo o la derrota.
¿Pero y la  independencia?, ¿qué pasa con ella?,  muy sencillo: no hubo tal.
Mal, muy mal comienza un país que falsea su acta de nacimiento misma. ¿De dónde sacamos, entonces, esa fiesta nacional, la más importante de México? De dos casualidades:

·        .-Porfirio Díaz cumplía años el 15 de septiembre, y por ese motivo dio en esa fecha, durante su larga presidencia, una gran recepción nocturna en el Palacio Nacional a la aristocracia y gente bien (a la que todavía no le daba por ser de “izquierda”), cuerpo diplomático, alto clero y ministros. Abajo, en el Zócalo, se organizaba una verbena popular con muchos cohetes y tacos para que también el pueblo bueno celebrara el cumpleaños de su presidente vitalicio.

.-    En 1896, Porfirio Díaz hizo llevar la vieja campana de la iglesia de Dolores, tañida por Hidalgo para llamar a misa la mañana del 16 de septiembre, e instalarla sobre el balcón central del Palacio Nacional. Terminada la instalación el día 14, llegó el fandango por el cumpleaños presidencial el 15, y Porfirio Díaz, que cada año salía a recibir la aclamación de su pueblo bueno, tuvo la ocurrencia de repicar la campana histórica, quizá con la sola intención de indicar que allí estaba y no se veía porque era de noche. Pero no gritó nada, al menos nada que se recuerde.

Ya no se sabe bien que es lo correcto y que lo incorrecto.
Una de las primeras propuestas serias de dar independencia a las provincias americanas de España provino, en 1783, de un español ilustrado y audaz: Pedro Pablo Abarca de Bolea, conde de Aranda, quien expulsó de España a los jesuitas, por si algo le faltara. En un informe secreto a Carlos III, el reformador rey de España, acerca de los recién independizados Estados.
Se dice también que la independencia fue promovida por los mismos españoles o descendientes de españoles, que radicaban en la Nueva España, para que no entrara en
vigor la constitución de Cádiz que privaba a los españoles, Clero y militares de muchos privilegios sobre los americanos y para ya no evitar dinero a España y así poder organizar sus negocios sin intervención para lograr sus objetivos.



¿Somos realmente independientes?

“ ´Mexicanos al grito de guerra…´Coro del himno nacional mexicano que lo define como hombre de batalla, lucha constante, libre pero sobre todo independiente. Ser independientes implica libertad y autonomía, regirse bajo leyes y normas propias no depender de terceros en ningún sector (social, económico y político), es decir, prácticamente a dominarse así mismo con la premisa del individualismo” . (Alfaro S., 2014 septiembre).

¿Somos realmente independientes, desde el verdadero significado de auto gobernarnos bajo libertad? Como personas en lo individual es innegable que toma tiempo y mayoría de edad para lograr una independencia, pero cuando se habla de independencia como ciudadanos esto implica más esfuerzos, pues el auto gobierno no es posible por las circunstancias de gobierno que nos rigen. En tiempos de globalización como este es imposible ser independientes pues dependemos de ese “mundo único” que ha generado una dependencia que conecta al planeta por entero a través de los intercambios de libre comercio y nuestra globalización bajo todos los contextos de la vida humana.
 Ahora bien, muchos podrían decir que de igual manera si se dio una independencia, dejando de lado toda la sarta de mentiras que nos  cuentan  y repiten  hasta el cansancio, o que no  importa que  seamos un mundo globalizado; en mi punto de vista no hay tal independencia, y nunca la habrá, la tendremos como una utopia, basta tan solo con mirar alrededor para darse cuenta de eso.
Tú,  mexicano, mira  como nos tiene el gobierno, lo estúpidos que nos desea el presidente, sin contar lo “estúpido que él es”, los pactos (disque bajo el agua) que tiene con el narcotráfico, las muertes, las pequeñas empresas que cierran a  causa de los monopolios que controlan, los bajos salarios que nos imponen, el miedo que nos infunden, los datos, cifras y cantidades del presupuesto que no se nos da a conocer realmente, la historia que no se cuenta, las reformas que se supone son para ayudarnos pero que terminan jodiendo cada vez más nuestro país y por ende a cada de nosotros, los medios que controlan nuestro pensamiento, las cortinillas de humo que tapan la verdad, los periodistas que reciben chayote, entre muchas cosas más. Todo esto nos deja conocer lo lejos que nos encontramos de la independencia y sobre todo de ser liebres
 

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